Excursión a los Altos de Candelaria

Una nueva actividad de la asociación en la que poder combinar el ejercicio con la buena compañía y el disfrute de los maravillosos paisajes de nuestra isla de Tenerife.
La cita en el cruce entre las carreteras TF24 y TF523, la dorsal al Teide y la subida desde
Arafo respectivamente. De entrada la temperatura era de 15ºC cuando llegamos pero nuestro natural valeroso nos empujó a seguir con el plan. La zona bien lo merecía. En una zona cercana a la torre de vigilancia forestal dejamos los coches y nos hicimos la primera foto. La cámara apoyada en un capó dio como resultado la inclinación que se observa… pero salimos todos.
A continuación un ligero paseo adentrándonos en el monte en medio de charlas, fotos, comentarios… En el camino algunas perspectivas impresionantes
Tras el paseo llegamos a una zona desde la que se tenía visión a las dos vertientes del valle, el de Candelaria por un lado y el de Güimar por el otro. La bruma amenazaba con pasar de un lado a otro e impedirnos disfrutar de nuestra ligera indumentaria. No fue asi, gozamos de una temperatura ideal y de unas vistas inmejorables.
En esta improvisada “terraza” nos servimos el refrigerio que fue el almuerzo tras el cual seguimos un paseo por los alrededores, más y más fotos, ración de sol y charla… mucha charla.
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Fin de semana en Villa Perenquén

Aunque no siempre logramos llevar a cabo las actividades programadas pues, entre otras cosas, el tiempo juega malas pasadas, esta vez todo salió bien y pudimos disfrutar de un amplio fin de semana (de viernes a domingo) en un conjunto de casas rurales inmerso en una gran finca de plataneras y a pocos metros del mar: Villa Perenquén, en la localidad sureña de Playa de Alcalá. No fuimos muchos (siempre hay problemas) pero creo que a todos nos quedó un magnífico recuerdo de la experiencia.
Llegamos el viernes por la tarde, nos distribuimos entre las casa y habilitamos la cocina de una de ellas como cocina principal. Luego tomamos unos aperitivos para cenar posteriormente un magnífico abadejo a la brasa preparado por Eddy (a los hombres les tocaron las labores culinarias). La realidad es que se nos unió el aperitivo, la cena y una larga charla que se mantuvo hasta el momento de irnos a la cama. Por la mañana, después de desayunar, nos fuimos algunos a hacer una pequeña excursión por la zona de Chirche.
Tomás y Suso se quedaron en las casas y Pedro llegó durante esa mañana. A la vuelta de la excursión Tomás nos tenía preparado un almuerzo a base de pollo que hizo la delicia de todos los comensales y por la tarde bajamos a la costa donde Miguel nos encontró una zona de baño en unas charcas naturales.
Después del baño una nueva cena suculenta, esta vez Miguel fue el artífice de un arroz con verduras memorable. La verdad es que el hecho de que fuera 100% vegetariano nos liberó un poco la conciencia por un fin de semana tan poco austero… de todos modos nadie dijo que tenía que ser un retiro ascético ¿no?
El domingo, después de un desayuno con fruta natural, champán y otras delicatessen fuimos a una nueva caminata por los altos de Alcalá en la zona que llaman del Jaral y enlaza con el “camino de la cumbre”. Con una pendiente de más del 30% el desayuno hizo su trabajo para no dejarnos desfallecidos. Un ejercicio saludable en un entorno maravilloso, un descubrimiento para todos los que fuimos. Al volver Eddy volvió a agasajarnos con un plato de pollo al jengibre acompañado de pasta que dio lugar a una relajada y dilatada sobremesa. A media tarde recogida y foto oficial de la actividad. Como de costumbre unos días estupendos en buena compañía y para disfrute de la naturalidad en su máxima expresión.

Visita a Bodegas Monje

Esta ha sido una actividad muy especial, de ahí el uso del color vino para describirla.
A las 8 de la mañana nuestro alisio ya prometía un día gris en el norte de Tenerife. De ahí que consultase al Páter desde temprano como andaba la viña y como veía el cielo. “Nublado” me dijo, “pero aquí les espero”. Ciertamente estaba nublado y la verdad es que no apetecía desnudarse pero aún así iniciamos un interesante visita al viñedo de Bodegas Monje acompañados de Felipe, corazón y motor de una visión especial de entender el negocio. Como él mismo dice, “una forma romántica de hacer vino”.
Recorrimos el viñedo entendiendo las peculiaridades de nuestra isla, de sus variedades supervivientes de la filoxera, intentando memorizar “tintilla”, “listan”, “vijariego”, “babosa”… y descubriendo que la viña es dura de trabajar y delicada de cuidar. Llegados a la bodega del vinagre, en la era hicimos la primera cata: Dragoblanco, ligero y refrescante, Evento, singular y brillante y Hollera, tinto maceración carbónica suave y juvenil.
De regreso ya hacia la bodega Felipe nos llevó al pequeño barranco que bordea la finca y compartió con nosotros sus proyectos, el jardín, el pequeño auditorio, los eventos…
Cuando por fin llegamos a la bodega, la mayoría de nosotros habíamos ido desnudándonos aprovechando el calorcillo de la cata y del paseo y así seguimos durante el aperitivo que, de nuevo, se basó en una cata maridada con esmero. De nuevo una copa de Dragoblanco para acompañar a un salpicón de pulpo con cebolla y pimiento. Un Monje Tradición para unas garbanzas compuestas servidas en cazuelitas que entraron de maravilla en el frescor de la bodega. Un Listán Negro, palabras mayores, para el disfrute del montadito de cochino negro asado con chalota confitada, manjar donde los haya. Por último el Monje Padre tinto dulce que con unos bombones de vinagre era el colofón perfecto para una mañana que recordaremos con deleite por mucho tiempo.
Muchas gracias a Bodegas Monje y especialmente a Felipe por el recibimiento y la compañía. A Zoraida por el aperitivo y su aplomo entre tan singular clientela. Volveremos

Caminata por el Malpaís de Güimar

Un día más aprovechando nuestros magníficos paisajes y excepcional clima para disfrutar de una caminata nudista al aire libre. Salimos del barrio de El Socorro, en Güimar, dónde pudimos ver el lugar en que, según las crónicas, la Virgen de candelaria se apareció a los guanches en 1390. También visitamos la la Ermita en la que se venera la imagen de la Virgen del Socorro que es la advocación a la que está dedicada.
Continuando nuestros pasos por la costa nos internamos en el Malpaís y a medida que nos adentramos el paisaje va cambiando haciéndose más agreste, aflorando los suelos negros, escarpados, rotos y de aristas duras y cortantes, recordándonos el pasado volcánico de nuestra isla con realista crudeza.
El malpaís nos impresiona, nuestra filosofía de vida se siente particularmente conmovida en estos parajes desnudos donde la mano del hombre apenas ha podido dejar huella y en el que se conjugan el mar, el viento y la tierra reflejando que un día el fuego estuvo también presente modelando y dejando su huella.
Seguimos andando haciendo recuento de las singularidades de este paraje, de su condición de Reserva Natural Especial y de los elementos que lo hacen merecedor de protección.
Encontramos ejemplares de la Tabaiba dulce y de la Tabaiba amarga, espectaculares agregados de Cardón recrecidos y señoriales que desafían al viento y al tiempo. A medida que nos acercamos a las Morras del Corcho, al pié de la Montaña Grande, aparecen restos de antiguos bancales que demuestran que los antepasados tuvieron la valentía de enfrentarse a este agreste paisaje con intención de dominarle y arrancarle siquiera unos pocos frutos.
De vuelta a la linea de costa los niños, como no puede ser de otra manera, son el único bullicio capaz de apagar el silbar del viento y el romper de las olas en las rocas, sus risas, sus gritos nos recuerdan que en realidad estamos a unos pocos kilómetros de casa y no en un desierto remoto como podría parecer mirando alrededor.
La llegada al pequeño charco natural en el que nos bañamos y refrescamos es un paréntesis singular, aprovechamos para comer y descansar los pies que se han visto castigados por las irregularidades del suelo.
La continuación del camino nos hace cruzarnos con algunos pescadores para los cuales nuestra desnudez será, probablemente, más importante que su pesca a la hora de comentar la jornada.
La excursión finaliza en el Puertito de Güimar donde damos cuenta de una cantidad no despreciable de cervezas para recuperar el líquido y la fineza de las gargantas que el polvo y la sequedad del camino nos habían hecho perder.

Caminata nudista-textil canario-catalana en Anaga

Hacía frio, estaba nublado y la verdad es que a primera hora no apetecía desnudarse. Los recalcitrantes no se lo pensaron ni un minuto, los presidentes (de Naturaten y del CCN) fueron los primeros en dar ejemplo. Los frioleros entendimos que el nudismo no está reñido con la prudente protección de la salud. Algunos acompañantes no nudistas hicieron también uso de su derecho a estar como mejor les apeteciese.

El pasado domingo 8 de Agosto habíamos quedado en la entrada de Las Canteras como lugar de reunión. Una vez fuimos llegando nos encontramos con una variopinta  representación, Quim, Lourdes y Guillem del CCN, Victor y sus dos fieras menudas, Eddy y Montse con las suyas, Mari con su “niña” y Luis, Tomás con bultos y alforjas para atravesar dos desiertos y Sergio, Miguel y yo, en total 16 personas lo cual no está nada mal habida cuenta de que fallaron algunos “incondicionales”.
Repartidos en los menos coches posibles subimos a los altos de Pedro Alvarez desde donde iniciamos una breve pero interesante caminata por un monte de verdor esplendoroso, entre sol y sombra y disfrutando de las explicaciones que Tomás iba haciendo oportunamente.
La indumentaria fue cambiando a medida que la climatología y el entorno cambiaban, los niños disfrutaron como lo que son, eso si, contribuyendo con decisión a la contaminación
acústica de los bosques. Al final de esta primera caminata procedimos a descansar en un recodo cubierto de frondas y dimos buena cuenta de lo que cada uno había llevado más algunas aportaciones ajenas.
Tras una sobremesa distendida donde se departió sobre lo divino y lo humano, pero parándonos más bien en lo humano y lo nudista, volvimos a los coches donde dejamos los bártulos para iniciar una nueva ruta que nos llevó a un increíble mirador sobre la vega lagunera. Íbamos vestidos ya que nuestro guía Tomás nos indicó la posibilidad de frecuentes encuentros, que no tuvimos, por lo que a la llegada a la roca-mirador dimos rienda suelta a nuestra frustrada necesidad de desnudez y nos desvestimos para dejar constancia de nuestra presencia en tan hermoso lugar.
De vuelta más charla y más risas y un estupendo regusto a bienestar. Un magnífico día y un imborrable recuerdo agradecido a nuestros nuevos amigos Quim, Lourdes y Gillem.